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CAN BAS OBTIENE LA CERTIFICACIÓN DE VINOS DE FINCA CALIFICADA

PARA CUATRO DE SUS VINOS SIMULTÁNEAMENTE: LA CREU, LA CAPELLA, LA ROMANA I MONREAL

 

El pasado 15 de diciembre, el Palau de Pedralbes acogió uno de los acontecimientos vitivinícolas más relevantes del año: la concesión de la certificación de Vins de Finca Qualificada a cuatro vinos emblemáticos de Can Bas Domini Vinícola: La Creu, La Romana, La Capella y Monreal.

Con este reconocimiento, al que solo acceden vinos con una coherencia cualitativa excepcional, Can Bas se incorpora al selecto grupo de bodegas que han certificado un vínculo indisoluble entre viñedo, paisaje, ecosistema, historia e identidad.

La distinción de Vi de Finca Qualificada es el máximo reconocimiento al origen que puede recibir un vino en Cataluña. Solo se otorga a vinos que, durante un largo período de tiempo, han demostrado una personalidad inseparable del lugar donde nacen, íntimamente vinculados a parcelas singulares, trabajadas bajo criterios estrictos. Son vinos que han acreditado una calidad sostenida y una larga trayectoria de consistencia.

Para obtener esta certificación, las fincas deben superar un exigente proceso de validación que garantiza la singularidad del terruño, la trazabilidad, la gestión respetuosa del viñedo y la constancia cualitativa de las añadas. Que cuatro vinos de Can Bas hayan obtenido este reconocimiento de manera simultánea evidencia la profundidad del proyecto vitícola que Pere Ventura, su propietario, desarrolla en su finca del Penedès, así como la gestión ejemplar de un dominio vinícola que preserva la singularidad de cada parcela, reconoce la riqueza de cada viñedo y cuida de forma estricta el paisaje que los rodea.

 

 

Un dominio con siglos de historia

Can Bas es mucho más que un conjunto de viñedos: es un dominio vitícola histórico, documentado desde hace dos mil setecientos años, donde agricultura, patrimonio y paisaje han evolucionado de forma conjunta. El entorno que hoy ocupa Can Bas, en el corazón de Subirats, es un mosaico de bancales nuevos y antiguos; caminos agrícolas que siguen el trazado de la antigua Vía Augusta; una masía histórica convertida en casa señorial; y parcelas de viñedo con nombre, historia y personalidad propias.

Las particularidades geográficas y culturales conforman un escenario privilegiado para una viticultura de alto valor, donde cada decisión se toma con una visión de largo plazo y un compromiso absoluto con la tierra.

Cada uno de los vinos de Can Bas es un diálogo entre la viña y la intervención precisa del equipo técnico, que trabaja con un respeto absoluto por la naturaleza y por la historia agrícola de la finca.

Vinos que ponen en valor el origen

Los cuatro vinos reconocidos como Vins de Finca Qualificada son una muestra ejemplar de cómo el terruño puede expresarse con carácter y autenticidad. Según la reciente descripción de la periodista y comunicadora Ruth Troyano, este es el perfil de los vinos resultantes:

Can Bas La Creu, procedente de un viñedo de 1,3 ha plantado en 1994, “es un Sauvignon Blanc voluminoso, sin exuberancias pero aromáticamente rico. Constata la austeridad del suelo y manifiesta franqueza en boca, siendo complejo y a la vez fresco y dinámico”.

Can Bas La Romana nace de una pequeña sección de las parcelas La Romana y El Serral, con suelos que aportan un equilibrio excepcional entre estructura y frescura. “Es un vino maduro, de guarda, de textura cremosa, intenso y largo, que requiere paciencia antes de salir al mercado”. Su nombre rememora el pasado milenario de la finca.

Can Bas La Capella procede de una de las escasas parcelas de Syrah del Penedès, con una superficie de 1,8 ha, donde las cepas miran hacia la capilla románica de la propiedad. “En la parcela de El Repòs se respira calma, pero también carácter y personalidad. El tapiz cromático del viñedo se transforma en armonía y persistencia en boca. Un vino intimista, de cepas de casi treinta años, que habla de providencia y alianzas”.

Can Bas Monreal nace de una pequeña terraza de la parcela que lleva el mismo nombre. “Rinde homenaje a la tenacidad de los campesinos y pone en valor el linaje de los Monreal, los masoveros que durante más generaciones custodiaron estas tierras tras la filoxera”. En boca ofrece complejidad, calidez y riqueza de matices. “En esta botella se expresa la nobleza de la variedad Cabernet Sauvignon y la del viticultor”.

 

Un reconocimiento que proyecta futuro

Con el reconocimiento de estos nuevos Vins de Finca Qualificada, Can Bas consolida su posición como bodega de referencia en la elaboración de vinos que explican un origen. La bodega pasa a formar parte de la élite de la vitivinicultura catalana y reafirma una manera de hacer que honra el pasado, trabaja con firmeza el presente y abraza el futuro, elevando la genuinidad y la calidad de los vinos del Penedès.

 


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